viernes, 19 de febrero de 2016
Éxito y fracaso, la zanahoria del agotamiento
By Unknown6:38:00®Davila49, agotamiento, CONQUISTAN, Damian Avila, Damien Avila, españa, Mujer, parejas, practica
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Éxito y fracaso, la zanahoria del
agotamiento
®Davila67.
“Sólo vale la pena caminar y caminar por lo que nos
transforma en el andar y hace de nosotros seres libres y dignos”.
Damián Ávila.
No compro la idea del éxito frente al fracaso o viceversa,
porque es una de las tantas dicotomías que las sociedades híper consumistas,
como en la que vivimos, nos han sembrado
en lo más profundo de nuestro ser. Al estar ocultas en nuestra interioridad nos
mueven sin que nos percatemos de ello.
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Clic aquí. Se publicó el 03/09/15 en la URL:
Y se redirige al tema esito o fracaso.
De acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la
Lengua, éxito es el “resultado feliz de un negocio, actuación, etc.”. En otra
connotación el éxito es la “buena aceptación que tiene algo o alguien” y en una
última acepción es el “fin o terminación de un negocio o asunto”.
En contraparte el fracaso está descrito terriblemente: es el
“malogro, resultado adverso de una empresa o negocio”, y en otro significado es
la “caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento”.
Éxito y fracaso son conceptos llevados y traídos en el
lenguaje cotidiano. La trampa radica en cómo los relacionamos: si logramos lo
que nos proponemos entonces obtenemos el éxito, pero si no lo alcanzamos
entonces decimos que hemos fracasado. ¿Existe otra forma de hacerlo?
Observe, querido lector, que ambos conceptos se refieren a
una cuestión de efectividad, porque de lo que se trata es de producir la
consecuencia o producto deseado o planeado.
Como estamos en el ámbito de lo deseado o de lo planeado,
entonces estamos en los territorios del ego y de la mente que lo planeó, pero
aún no en el de la conciencia que puede ver con claridad cómo se va aproximando
al resultado final que busca, más allá de las imágenes catastróficas y los
reproches que crea continuamente nuestra imaginación.
Quedarse en el territorio de la mente es volver a quedar
atrapados en la dicotomía, ésa que nos distrae de la integralidad profunda de
nuestro ser.
En relación a lo
anterior le comparto las palabras del polémico maestro Damián Ávila, sólo para
ejemplificar que hay otras formas de pensar, y otras vías para abordar nuestras
experiencias:
"¿Has visto a la gente que triunfa? ¿Puedes encontrar
mayores fracasados? Has oído el proverbio de que no hay nada que tenga tanto
éxito como el éxito. Es absolutamente falso. Me gustaría decirte: no hay
fracaso mayor que el éxito. El proverbio debe de haber sido inventado por
estúpidos…
“Un triunfador, al final, siempre es devuelto a sí mismo y
entonces sufre las torturas del infierno porque desperdició toda su vida. Buscó
y buscó, se jugó todo lo que tenía; ahora ha alcanzado el éxito y su corazón
está vacío y su alma carece de importancia y para él no hay fragancia alguna,
no hay dicha alguna”.
Le propongo estimado lector, que en lugar de hablar de
fracasos y éxitos abordemos lo que nos es significativo y profundizar en ello,
para percatarnos de que podríamos registrar y compartir una parte de nosotros
que nos permita conocer la sustancia del todo. Y esto sin fragmentaciones y sin caer en el
juego del sistema.
¿Qué le parece?
Imagen: Davila67.
damianavila671@gmail.com es doctor en Educación Permanente de medicina
alternativa como magnetizador como masajista. El dirige: “El Grupo Davila67”.
…
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lunes, 15 de febrero de 2016
“DESCUBRE TU FORTALEZA EMOCIONAL”
¿Qué es la felicidad?
Usted está en la versión en español.
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Francés. Clic aquí.
Artículo, noticias de Davila49®, Alma, Corazón, Vida.
16/02/2016. Versalles, 78000. Paris,
Francia.
1° Edición. Hispano-francesa. Para y
bajo el “Grupo ®Davila67”.
Ve. 00.00.01. Referencia de registro:
4967DAP2323001.
Acto para todos los públicos.
“DESCUBRE
TU FORTALEZA EMOCIONAL”
El secreto de la felicidad, explicado por un célebre psicólogo hispano-francés.
El psicólogo Dr. Ávila. Es uno de los más reputados
profesionales de Europa y EEUU, explica en su nuevo libro D. Ávila. Cuál es el secreto de la
felicidad. Haya el camino. Está en tu mente.
Quizás el secreto de
la felicidad no sea tan difícil de encontrar como pensamos.
Aunque reconoce que no es fan de los libros de autoayuda,
cree que pueden ser útiles si están basados en la evidencia. Por ello, y bajo
la premisa de “aglutinar los mecanismos que conoce la psicología moderna para
transformarnos”, ha publicado un nuevo libro, Los
espejos flotantes de la felicidad (D. Ávila).
Con él pretende compartir la terapia cognitiva que es, según Dania Leu, “la
forma de psicología más científica y rigurosa que existe”. Este es un extracto
del libro en el que explica las reglas básicas de la misma y, en concreto, qué es lo que nos da felicidad.
Voy a contaros un relato que me sucedió hace bien poco tiempo
y es por ello que recuerdo tan bien, pues vino a verme una chica que estaba
deprimida porque su novio la había dejado. Estuvimos revisando el diálogo
interno que la estaba perturbando y, rápidamente, admitió que se decía algo así
como: “¡La vida es un asco sin pareja!, además de “un fracaso personal”.
Y a partir de ahí mantuvimos un diálogo sobre la verdadera fuente de la felicidad:
Lidia, la pareja nunca ha dado la felicidad a nadie. Fíjate
en ti misma. ¿No estabas bien antes de conocer a José? –le dije.
–
Sí, la verdad es que sí. Estaba en primero de
carrera, contenta con mi vida –respondió.
–
¿Lo ves? Conocer a tu novio estuvo bien, pero tú
ya eras feliz. La pareja, tener un buen trabajo, estar delgado… son añadiduras,
pero no la verdadera fuente de la felicidad.
–
Entonces, D.
Ávila, ¿cuál es la fuente? ¿Qué es lo que da la felicidad?
–
Simplemente, tener el coco bien amueblado: tener
“bastanticas”.
Cuando estamos cuerdos, apreciamos el milagro de la vida ahí
fuera y esa sutil apreciación basta para llenarnos el corazón
Y es que la vida está llena de posibilidades de disfrute, si
no nos apegamos a ninguna de ellas. Muchas veces, les digo a mis pacientes que
no hay nada más que apreciar que ahí fuera hay colores, luz, objetos vivos en
movimiento como las hojas de los árboles. Llegará un momento en que ya no los
habrá. En este universo, todo tiene su final y quizá dentro de cincuenta o cien
años, hayamos destrozado de tal forma el planeta, que el color, la luz o los
árboles no sean lo mismo. O directamente habrá reventado la Tierra.
Cuando estamos cuerdos, apreciamos el milagro de la vida ahí
fuera y esa sutil apreciación basta para llenarnos el corazón: ni novios, ni
empleos perfectos… basta con la luz del sol al amanecer.
Por eso, tener una
mente saludable implica no apegarse a nada ni a nadie. La felicidad, como
le señalé a Lidia, la da o nos lo proporciona, el no crearse necesidades y
disfrutar de lo que se tiene en cada momento.
Por eso, tener una
mente saludable implica no apegarse a nada ni a nadie. La felicidad, como
le señalé a Lidia, la da o nos lo proporciona, el no crearse necesidades y
disfrutar de lo que se tiene en cada momento.
La mente del hombre loco
Después de aquel primer diálogo, la paciente se quedó
pensativa y me confesó:
–
Además, si lo pienso bien, tampoco estábamos
bien juntos.
–
¿Lo ves? Tu necesidad actual es absurda –apunté.
–
¿Y por qué me sucede esto? ¿Por qué estoy
obsesionada con algo que ni siquiera fue tan bueno? –me preguntó confusa.
–
Ah, esto es porque has desarrollado la mente del
hombre loco.
Cuando nos volvemos locos, olvidamos que la felicidad reside
en nuestra mente y empezamos a buscar compulsivamente fuentes de gratificación
externa. Entrar en ese juego es perjudicial porque, entonces, seguro que
adquirimos la mente del hombre loco. El hombre loco es un primate que va de
rama en rama, de cama en cama, de mujer en mujer, de casa en casa, de idea en
idea, y así sucesivamente frenético, buscando la rama, la cama, la mujer o cual
quiera cosa que crea perfecta donde estar perfectamente cómodo. Y no la
encuentra jamás.
Cuando nos volvemos locos, olvidamos que la felicidad reside en nuestra mente y
empezamos a buscar compulsivamente fuentes de gratificación externa
Lidia había empezado a caer en esa trampa e iba loca de
objeto en objeto buscando la felicidad. Cuando estaba con su novio se decía:
“¡Esta relación es un asco! ¡Necesito que la relación funciones de otra forma o
esto no lo aguanto!”; y cuando su novio la dejó: “¡Necesito a mi exnovio o la
vida también es un asco porque no sé estar sola!”. Probablemente, de encontrar
otra pareja, en poco tiempo empezaría a quejarse de algo diferente: del
trabajo, de su vida social, de esa nueva pareja, de su cuerpo, de la propia ansiedad…
La mejor respuesta a la pregunta de Lidia: “¿Dónde está la
felicidad?” se la podía dar cualquier hombre sano: “La felicidad está en
cualquier rama, ¿no lo ves?”.
Un antiguo cuento zen ilustra este concepto:
Érase un ratón que se hallaba en constante estrés por miedo
al gato. Un mago se apiadó de él y lo transformó en un ágil felino. Pero,
entonces, el pobre animal se empezó a asustar del perro. El mago, con otro
golpe de vara, lo transformó en un fuerte perro. Pero, al poco tiempo, el
agobiado animal empezó a temer al tigre. El mago, aunque ya un poco cansado, lo
transmutó en un poderoso tigre, el rey de los felinos. Y en ese punto, a
nuestro animal le entró un ataque de pánico ante la presencia del cazador. El
mago dio un suspiro, harto de tanto trabajo. Cogió su varita, la alzó y dijo:
La mejor respuesta a la pregunta de Lidia: “¿Dónde está la
felicidad?” se la podía dar cualquier hombre sano: “La felicidad está en
cualquier rama, ¿no lo ves?”.
Un antiguo cuento zen ilustra este concepto:
Érase un ratón que se hallaba en constante estrés por miedo
al gato. Un mago se apiadó de él y lo transformó en un ágil felino. Pero,
entonces, el pobre animal se empezó a asustar del perro. El mago, con otro
golpe de vara, lo transformó en un fuerte perro. Pero, al poco tiempo, el
agobiado animal empezó a temer al tigre. El mago, aunque ya un poco cansado, lo
transmutó en un poderoso tigre, el rey de los felinos. Y en ese punto, a
nuestro animal le entró un ataque de pánico ante la presencia del cazador. El
mago dio un suspiro, harto de tanto trabajo. Cogió su varita, la alzó y dijo:
–
¡Te convierto en ratón y esta vez es para
siempre!
Y añadió:
–
Nada de lo que yo haga va a servir, amigo,
porque primero tienes que aprender a ser feliz como un ratón.
Fin de la 1° Parte.
Por el autor de esta recopilación de información les damos
las gracias por suscribirse por medio de…
Damián Ávila.
Esta información es pública, estando a tu disposición,
siempre con expreso conocimiento del autor que queda reservado el derecho
intelectual.
Copyright:
Fin de la 1° Parte.
Por el autor de esta recopilación de información les damos
las gracias por suscribirse por medio de…
Damián Ávila.
Esta información es pública, estando a tu disposición,
siempre con expreso conocimiento del autor que queda reservado el derecho
intelectual.
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lunes, 1 de febrero de 2016
NO ESTES TRISTE POR VERME COMO ME VES
By Unknown16:03:00®Davila49, amor, anciano, Damian Avila, Damien Avila, Mujer, parejas, sano
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"Anciano soy"

"Anciano soy" mayor o viejo, qué más da para el
caso es lo mismo, te lo digo hoy lo que el tiempo te lo dirá mañana, escuchar
hijos míos.
El día que este viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y
comprendeme, cuando derramé comida en mi camisa y olvide como atarme los
zapatos, recuerda las horas que pase enseñándote a hacer las mismas cosas, repetidas
veces estuve hay para enseñarte y estuve presente en dándote ánimo para que,
trabajaras en tu formación, tanto escolar, como dándote consejo en lo que es la
vida en sí.
Si cuando hablas con migo y te das cuenta que te repito y
repito la misma historia, no lo tomes a mal, pues yo ya me falla la memoria y
es la única que recuerdo, recuerda cuantas veces te repetía las cosas para que tú
las aprendieras, cuanta paciencia tenía con vosotros, por favor tenerla ahora
con migo.
Cuando me moje el pantalón al orinar, no me avergüences,
piensa que ya no me puedo controlar ayudame, piensa cuantas veces te limpie y
cuide de ti cuando eras un niño, no me
obligues a bañarme, pues ya no tengo las fuerzas para hacerlo solo, piensa en
cuando te ayudaba en tu primer baño en tu aseo y las primeras veces que nos afeitábamos
juntos.

Asestame y perdoname porque ahora el niño soy yo, cuando me
espliques cosas que yo no sé, ni llegare a entender, te suplico que tengas
paciencia con migo, y no me respondas con una sonrisa burlona porque eso me lastimaría
mis sentimientos y si me fallan las piernas porque están ya agotadas, no
aceleres el paso sino dame una mano donde apoyarme, para caminar juntos, como
lo hice yo cuando comenzabas tus primeros pasos.

No estés triste por verme como me ves, dame tu corazón
comprendeme, que de la misma manera que te he acompañado en tus primeros años y
posteriores, acompañame tu al mío dándome amor sonrisa y paciencia, que yo te
la devolveré con amor y gratitud para ti y tus hermanos.
Porque solo me adelanto a construir en otro tiempo otro
camino de amor que os tengo a todos, mi familia estas siempre unidos, como
siempre hemos estado.
Sin más se despide vuestro padre. Que os quiere con todo el
amor y cariño...

Damián Ávila.
Nacido el 18 de noviembre en 1967, en la diputación de las
lomas de Gacia, Huercal - Overa, Almería.
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