¿Qué es la felicidad?
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Artículo, noticias de Davila49®, Alma, Corazón, Vida.
16/02/2016. Versalles, 78000. Paris,
Francia.
1° Edición. Hispano-francesa. Para y
bajo el “Grupo ®Davila67”.
Ve. 00.00.01. Referencia de registro:
4967DAP2323001.
Acto para todos los públicos.
“DESCUBRE
TU FORTALEZA EMOCIONAL”
El secreto de la felicidad, explicado por un célebre psicólogo hispano-francés.
El psicólogo Dr. Ávila. Es uno de los más reputados
profesionales de Europa y EEUU, explica en su nuevo libro D. Ávila. Cuál es el secreto de la
felicidad. Haya el camino. Está en tu mente.
Quizás el secreto de
la felicidad no sea tan difícil de encontrar como pensamos.
Aunque reconoce que no es fan de los libros de autoayuda,
cree que pueden ser útiles si están basados en la evidencia. Por ello, y bajo
la premisa de “aglutinar los mecanismos que conoce la psicología moderna para
transformarnos”, ha publicado un nuevo libro, Los
espejos flotantes de la felicidad (D. Ávila).
Con él pretende compartir la terapia cognitiva que es, según Dania Leu, “la
forma de psicología más científica y rigurosa que existe”. Este es un extracto
del libro en el que explica las reglas básicas de la misma y, en concreto, qué es lo que nos da felicidad.
Voy a contaros un relato que me sucedió hace bien poco tiempo
y es por ello que recuerdo tan bien, pues vino a verme una chica que estaba
deprimida porque su novio la había dejado. Estuvimos revisando el diálogo
interno que la estaba perturbando y, rápidamente, admitió que se decía algo así
como: “¡La vida es un asco sin pareja!, además de “un fracaso personal”.
Y a partir de ahí mantuvimos un diálogo sobre la verdadera fuente de la felicidad:
Lidia, la pareja nunca ha dado la felicidad a nadie. Fíjate
en ti misma. ¿No estabas bien antes de conocer a José? –le dije.
–
Sí, la verdad es que sí. Estaba en primero de
carrera, contenta con mi vida –respondió.
–
¿Lo ves? Conocer a tu novio estuvo bien, pero tú
ya eras feliz. La pareja, tener un buen trabajo, estar delgado… son añadiduras,
pero no la verdadera fuente de la felicidad.
–
Entonces, D.
Ávila, ¿cuál es la fuente? ¿Qué es lo que da la felicidad?
–
Simplemente, tener el coco bien amueblado: tener
“bastanticas”.
Cuando estamos cuerdos, apreciamos el milagro de la vida ahí
fuera y esa sutil apreciación basta para llenarnos el corazón
Y es que la vida está llena de posibilidades de disfrute, si
no nos apegamos a ninguna de ellas. Muchas veces, les digo a mis pacientes que
no hay nada más que apreciar que ahí fuera hay colores, luz, objetos vivos en
movimiento como las hojas de los árboles. Llegará un momento en que ya no los
habrá. En este universo, todo tiene su final y quizá dentro de cincuenta o cien
años, hayamos destrozado de tal forma el planeta, que el color, la luz o los
árboles no sean lo mismo. O directamente habrá reventado la Tierra.
Cuando estamos cuerdos, apreciamos el milagro de la vida ahí
fuera y esa sutil apreciación basta para llenarnos el corazón: ni novios, ni
empleos perfectos… basta con la luz del sol al amanecer.
Por eso, tener una
mente saludable implica no apegarse a nada ni a nadie. La felicidad, como
le señalé a Lidia, la da o nos lo proporciona, el no crearse necesidades y
disfrutar de lo que se tiene en cada momento.
Por eso, tener una
mente saludable implica no apegarse a nada ni a nadie. La felicidad, como
le señalé a Lidia, la da o nos lo proporciona, el no crearse necesidades y
disfrutar de lo que se tiene en cada momento.
La mente del hombre loco
Después de aquel primer diálogo, la paciente se quedó
pensativa y me confesó:
–
Además, si lo pienso bien, tampoco estábamos
bien juntos.
–
¿Lo ves? Tu necesidad actual es absurda –apunté.
–
¿Y por qué me sucede esto? ¿Por qué estoy
obsesionada con algo que ni siquiera fue tan bueno? –me preguntó confusa.
–
Ah, esto es porque has desarrollado la mente del
hombre loco.
Cuando nos volvemos locos, olvidamos que la felicidad reside
en nuestra mente y empezamos a buscar compulsivamente fuentes de gratificación
externa. Entrar en ese juego es perjudicial porque, entonces, seguro que
adquirimos la mente del hombre loco. El hombre loco es un primate que va de
rama en rama, de cama en cama, de mujer en mujer, de casa en casa, de idea en
idea, y así sucesivamente frenético, buscando la rama, la cama, la mujer o cual
quiera cosa que crea perfecta donde estar perfectamente cómodo. Y no la
encuentra jamás.
Cuando nos volvemos locos, olvidamos que la felicidad reside en nuestra mente y
empezamos a buscar compulsivamente fuentes de gratificación externa
Lidia había empezado a caer en esa trampa e iba loca de
objeto en objeto buscando la felicidad. Cuando estaba con su novio se decía:
“¡Esta relación es un asco! ¡Necesito que la relación funciones de otra forma o
esto no lo aguanto!”; y cuando su novio la dejó: “¡Necesito a mi exnovio o la
vida también es un asco porque no sé estar sola!”. Probablemente, de encontrar
otra pareja, en poco tiempo empezaría a quejarse de algo diferente: del
trabajo, de su vida social, de esa nueva pareja, de su cuerpo, de la propia ansiedad…
La mejor respuesta a la pregunta de Lidia: “¿Dónde está la
felicidad?” se la podía dar cualquier hombre sano: “La felicidad está en
cualquier rama, ¿no lo ves?”.
Un antiguo cuento zen ilustra este concepto:
Érase un ratón que se hallaba en constante estrés por miedo
al gato. Un mago se apiadó de él y lo transformó en un ágil felino. Pero,
entonces, el pobre animal se empezó a asustar del perro. El mago, con otro
golpe de vara, lo transformó en un fuerte perro. Pero, al poco tiempo, el
agobiado animal empezó a temer al tigre. El mago, aunque ya un poco cansado, lo
transmutó en un poderoso tigre, el rey de los felinos. Y en ese punto, a
nuestro animal le entró un ataque de pánico ante la presencia del cazador. El
mago dio un suspiro, harto de tanto trabajo. Cogió su varita, la alzó y dijo:
La mejor respuesta a la pregunta de Lidia: “¿Dónde está la
felicidad?” se la podía dar cualquier hombre sano: “La felicidad está en
cualquier rama, ¿no lo ves?”.
Un antiguo cuento zen ilustra este concepto:
Érase un ratón que se hallaba en constante estrés por miedo
al gato. Un mago se apiadó de él y lo transformó en un ágil felino. Pero,
entonces, el pobre animal se empezó a asustar del perro. El mago, con otro
golpe de vara, lo transformó en un fuerte perro. Pero, al poco tiempo, el
agobiado animal empezó a temer al tigre. El mago, aunque ya un poco cansado, lo
transmutó en un poderoso tigre, el rey de los felinos. Y en ese punto, a
nuestro animal le entró un ataque de pánico ante la presencia del cazador. El
mago dio un suspiro, harto de tanto trabajo. Cogió su varita, la alzó y dijo:
–
¡Te convierto en ratón y esta vez es para
siempre!
Y añadió:
–
Nada de lo que yo haga va a servir, amigo,
porque primero tienes que aprender a ser feliz como un ratón.
Fin de la 1° Parte.
Por el autor de esta recopilación de información les damos
las gracias por suscribirse por medio de…
Damián Ávila.
Esta información es pública, estando a tu disposición,
siempre con expreso conocimiento del autor que queda reservado el derecho
intelectual.
Copyright:
Fin de la 1° Parte.
Por el autor de esta recopilación de información les damos
las gracias por suscribirse por medio de…
Damián Ávila.
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